Necesitamos Hablar…

La forma de des dramatizar el “necesitamos hablar”…

Creo que no hay cosa más estresante para un hombre que el escuchar a una mujer diciéndole: “tenemos que hablar” o “te quiero decir algo” o bien “necesito hablar contigo” y no solo los hombres, en general TODOS lo relacionamos con que lo que sigue no son buenas noticias, o bien sigue una crítica ya de perdis, un reclamo.

Gracias a algo que aprendí de mi papá desde muy pequeña y que me recordó una amiga hace pocos días, re descubrí lo maravilloso que es decir las cosas a través de historias, relatos o cuentos (gracias Cándida).

Alguna vez (hace muchos años) mi papá, por un período sumamente corto de su vida, fue funcionario público –y lo digo con mucho orgullo, dado que yo misma soy burócrata – ni su carácter, ni su CI, ni su creatividad, ni su personalidad corresponden a la de un funcionario público. En fin, pa no hacerles el cuento largo, un buen día se hartó de tanta burocracia y renunció. Le escribió una carta a su entonces jefe. El cuento trataba de un barco que al final se hundió. Cuando el acartonado y falto de imaginación, jefe, leyó el cuento,  no entendió nada. Le dijo a mi papá: “No entendí su escrito, arquitecto” a lo que mi papá (que es lo MAXIMO….pa: ¡¡¡te amooo!!!) contestó: “es muy fácil, el capitán del barco eres tú” ¡ZAZ! Por alguna razón eso me marcó para siempre y desde entonces, el cuento es una de mis formas favoritas de comunicación.

En verdad exponer tus ideas (y sobre todo cuando lo que vas a decir no es agradable) a través de personajes o de una narración, lo cual des-dramatiza todo –porque no olvidemos que para un hombre cualquier cosa que no te guste es un drama-. Cuando las cosas las dice un personaje ya no es personal… no es lo mismo decir: “ yo creo que…” que decir: “ (personaje) siente que…”

No te tienes que romper la cabeza para inventar un cuento o una historia, puedes narrar lo que pasó con personajes y los personajes pueden llamarse como los apodos que ustedes manejen o bien, pueden hacer alusión a situación de complicidad o de chistes locales que sólo ustedes saben. Incluso eso los hace cómplices de la propia historia. Es una forma de involucrarlo más.

Lo más molesto del “necesitamos que hablar” es que nuetsro cerebro lo relaciona con las cosas más desagradables y fuertes que nos han dicho desde la infancia. El cuento lo des personaliza y puede convertir en divertido algo que en realidad no es nada divertido, por otra parte, te da oportunidad de decirle cosas que no te atreves a decir en forma frontal, lo puedes poner como parte de la narración del cuento o como para dar cierto contexto.

También puede ser una forma de romper el hielo después de un pleito, si lo escribes en forma chistosa y lo haces reír, será mucho más fácil que esté abierto a escucharte.

No es una receta mágica hay veces que no funciona y cuando es así, es porque casi nada habría funcionado. Tengo una amiga que una vez le hizo un cuento a un sujeto con el que estaba saliendo, un cuento muuuuy chistoso, pero sobretodo, ingenioso (cuando yo lo recuerdo me río mucho) y el sujeto lo que hizo fue desaparecer. Mi teoría es que la inteligencia y capacidad de mi amiga, lo ahuyentaron: después de algo así ¿qué podía hacer él? Pero tengo otra amiga, que de hecho me dio varias ideas para este post (again, gracias Cándida) y a ella le ha funcionado de maravilla.

En el último de los casos es una muy buena terapia, escribir lo que se sientes, te da claridad y perspectiva. También ayuda para que a ti se te baje el coraje o el sentimiento.

Solo algo que les quise compartir. Bonito fin de semana.