Cuando Alguien te Quiere se Nota, Cuando no te Quiere, se Nota Más

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Seguido hay mujeres que me preguntan por qué un tipo nos las quiere si ellas son tan:

  • Guapas
  • Lindas
  • Atentas
  • Detallistas
  • Exitosas
  • Inteligentes…

 

Y la lista continúa, la realidad es que a veces no las quieren por ser todas esas cosas, a veces es por ser demasiado lindas, atentas y detallistas, lo cual le quita el chiste para los hombres porque no los dejan hacer su labor de cazadores y MUCHAS otras veces un tipo no te quiere por razones totalmente ajenas a ti.

 

Un hombre puede no quererte porque está enamorado de alguien más, porque a él nadie lo abrazó de chiquito y no quiere a nadie, porque está traumado, porque es gay, porque no se ha dado cuenta que todo lo que quiere lo tiene enfrente, porque te ve como amiga (todo eso son razones ajenas a ti). No tiene que ver con tu belleza, éxito e inteligencia.

 

Pero hay otra razón que es totalmente ajena a ti y también a él, a veces la gente no te quiere así nomás por que NO. A ti no te falta ser más gorda, más flaca, más alta, etc. Y él, ni está traumado, ni tiene a alguien más, ni nada, simplemente no te quiere, o no te quiere como tú quisieras. Eso no lo vuelve: ni patán, ni mal agradecido, ni bruto. El tipo está en todo su derecho de no estar interesado, seguramente te ha pasado estar del otro lado.

 

¿Alguna vez no te ha querido alguien a quien tú no quieres? Y no es por alguna razón en particular, simplemente no te interesa y punto, eso no te hace una mala persona. Pasa hasta con las amistades. Hay amigas a las que siempre eres tú quien las busca, procura, llama e invita sin que haya reciprocidad hasta que un buen día te hartas de tanto dar y te vas. Ese día se acaba la amistad porque la otra parte ni cuenta se da de que ya no estás, ni te extraña ni te necesita.

 

Así como eventualmente dejas de buscar a la amiga que no es recíproca, sin drama, sin preguntarte qué hiciste mal o si algo está mal contigo, solo te vas pensando “ella se lo pierde”, así es como hay que alejarse de los hombres que por la razón que sea, no te quieren. No le pidas una explicación porque seguramente no te la va a dar y si te la da, te va a lastimar o bien, ni el sabe por qué no quiso nada contigo. Invierte tú tiempo y tú cariño donde valga la pena.

 

Muchas mujeres pierden el tiempo inventando excusas y razones por las que un hombre no llama, no las ve, no les contesta sus mensajes o no se interesa por su vida y yo siempre les digo que no pierdan el tiempo en suposiciones porque hay un dicho que me gusta mucho, más claro ni el agua: “Cuando alguien te quiere, se nota, pero cuando alguien NO te quiere se nota más”.

 

Normalmente cuando una mujer le pregunta a un hombre con el que tiene una pseudo relación si todo está bien o si él la quiere, los hombres casi por instinto responden que sí la quieren y que todo está bien. A ellos les revientan los dramas, les da una flojera enorme el sentimentalismo, las lágrimas y esas cosas, por eso, para evitarse esos incomodísimos momentos de hablar sobre sus sentimientos con alguien a quien no quieren: o desaparecen o contestan lo que quieres escuchar y luego desparecen. A veces antes de desaparecer tienen sexo contigo por última vez, lo cual te hace pensar que sí te quiere, pero no es así, para ellos el sexo y los sentimientos no necesariamente están ligados.

Bien dicen que hay tres cosas que no se pueden esconder: el amor, el dinero y la educación (hay muchas otras, como el mal gusto, pero eso es otro tema 😉 el desamor tampoco se puede esconder).

Así que ya sabes: “Cuando alguien te quiere, se nota, pero cuando alguien NO te quiere se nota más”. Retírate como lo harías con una amiga que no es responsiva y no te culpes por los sentimientos ajenos.

No olvides compartir, tuitear o darle “like” si te gusta.

 


El Amor Es Para Valientes

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“Es que ya no quiero que me lastimen…”

“Soy muy desconfiada porque me ha ido tan mal…”

“ Ay la verdad alguien que te quiere no te lastima y hace todo para que estés feliz”

“Todos los hombres son infieles, por eso no confío en ellos”

 

¿Alguna vez has dicho alguna de esas frases, o una similar?

 

Bueno, pues todas esas frases son ab-sur-das, si ya no quieres que te lastimen vete a vivir a un planeta donde no haya humanos y aún así, seguro alguna forma de vida alienígena te lastimará porque es muy probable que seas alguien que se toma las cosas de forma muy personal.

 

Si eres desconfiada porque te ha ido mal, quiere decir que estás haciendo pagar a justos por pecadores. O sea, si tu ex novio o ex novios, maridos, parejas o medias naranjas te han lastimado, tu pareja actual no tiene por qué pagar los platos rotos y de hecho es injusto que se los hagas pagar. ¿Qué tiene que ver quien está contigo ahora con lo que te hicieron en el pasado? ¿por qué desconfías de él por lo que hizo alguien más? Hay que aprender a separar una relación de la otra. No puedes arrastrar “la deuda” de cada una de las relaciones anteriores a la siguiente porque entonces llegas en números rojos y se vuelve impagable. Si un ex te quedó a deber: en tiempo, cariño, lealtad e incluso dinero, el actual y los que sigan no pueden ir acumulando esa deuda a la suya. Lo que me lleva al siguiente punto.

 

Muy seguido veo en Facebook que la gente escribe cosas como: “Alguien que te ama jamás te lastimará” ¡¡¡JA!!! Alguien que te ama y a quien tu amas SEGURO te va a lastimar y no una vez, muchas. No será la persona quien te lastime sino sus acciones y lo que tú haces con ellas. Mi marido me ama, yo lo amo a él y en los 13 años que llevamos juntos nos hemos lastimado el uno al otro un sin fin de veces porque la vida es así. Convives, lo pasas bien, lo pasas mal, peleas, dices cosas por estar enojada, pides perdón, perdonas, etc. La vida en pareja es así. No puedes compartir tu vida con alguien y esperar que nunca te lastime o nunca lastimarlo.

 

Por eso el amor no es para gallinas, es para valientes que están dispuestos a jugársela. Cada vez que abres tu corazón y muestras cierta vulnerabilidad ante alguien, demuestras valor. La valentía de saber que existe el riesgo de que te lastimen y aún así abrirte a la posibilidad de que la relación funcione. Hay mucho que ganar ¿y si te lastiman? Pues te harás más fuerte, más sabia, madura y será una experiencia que te ayudará a manejar mejor tus emociones en tu siguiente relación porque no podemos darle a alguien todo nuestro poder. Darle a alguien el poder de manejar tu felicidad es un gran error y sobretodo es un poder que NADIE quiere. Es una muy buena razón para salir corriendo.

 

De hecho, un hombre que sabe que ya le diste ese poder, de alguna manera siente que le estás faltando al respeto. Siente que le faltas al respeto porque entonces ya no le das la opción de estar contigo porque el lo decide, ya está contigo porque siente que es lo que quieres, lo correcto y lo que va a evitar que te enojes o hagas un drama.

 

“Todos los hombres son infieles”

 

Si eso es de verdad lo que crees en tu corazón tienes tres opciones:

 

a)    Lo aceptas como una verdad absoluta y mejor ya no espías al tuyo, no cuestionas, no persigues, simplemente asume que ellos así son y tú quieres tener a uno, aun cuando todos son infieles, por lo tanto… ¡te aguantas!

b)   No vuelvas a tener una relación con esos seres tan mentirosos, infieles, poco confiables y malos llamados hombres.

c)    Dejas de repetir clichés y empiezas a usar tu criterio, tu lógica y a confiar en el hombre con el que decides estar.

 

Así que ¿te pueden lastimar? Si ¿te van a lastimar? ¡SI, seguro! ¿vale la pena? Si 100%.

Por eso el amor es para valientes.

Por favor excluyamos relaciones de abuso, ya sea verbal o físico, casos de adicciones y cosas que EVIDENTEMENTE no valen la pena y no lo valen porque ahí lo que peligra no es solo tu corazón, sino tu integridad física. En esos casos hay que perdonarte TU y salir corriendo. Tú no le vas a quitar lo abusivo ni lo adicto, lo que necesita él (y probablemente tú también) es ayuda de profesionales.

 

En todos los demás casos, se valiente, responsabilízate de tus necesidades y tu pasado, no se las avientes encima al galán en turno porque ni aunque quiera las va a poder llenar. Pero sobretodo, deja de decir que haces todo lo que haces porque no quieres que te lastimen.

 

Si cada vez quieres más tiempo (porque no quieres que te lastimen), más llamadas, más mensajes y nada que él haga es suficiente, quiere decir que pretendes que el sea tu vida vs. Ser parte de tu vida, en lo cual hay una enorme diferencia.

 

Les diría que nos leemos la próxima semana, pero no lo se 😉 Me he vuelto indisciplinada con las publicaciones.

 

Gracias a todas por sus mails (que aunque tarde) siempre contesto y a quienes en todo este tiempo de abandono no dejaron escribirme dando ideas de temas o compartiendo sus situaciones personales.



Relaciones Adictivas y Tóxicas

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Bueeeehhh, pues ya regresé y aunque las dejé abandonadas en el blog por más de tres meses, muchas de ustedes me escribieron mails y mensajes muy lindos; algunos de agradecimiento y otros sólo para decir que extrañaban mis posts, también seguí recibiendo y leyendo todos esos mails donde me cuentan sus historias, me piden consejos y/o opiniones. Como lo he dicho siempre, aunque me tarde en contestar (por cuestiones de tiempo) SIEMPRE contesto.

 

Hoy, yo les agradezco sus mensajes, sus correos y las historias de éxito. Lo que más me gusta de escribir, es que lo que escribo ayude a la mujeres a tener relaciones más sanas y más amorosas consigo mismas, antes de pretender tenerlas con un hombre.

 

Ahora sí, entrando al tema del día de hoy:

 

Relaciones adictivas y tóxicas… hay una constante en casi todos los mails y mensajes donde me piden consejos sobre cómo salvar una relación que es verdaderamente adictiva y por lo tanto, TÓXICA:

 

Me describen a un verdadero patán, que lleva meses tratándolas como basura (hay mails de más de dos cuartillas ehh) y al final de todo el relato sobre el “monstruo” en cuestión (que por supuesto ya las dejó de buscar, porque además son ellos quienes se van) me dicen algo como: “pero lo extraño, Florencia, ¿qué hago? Sufro mucho porque a pesar de todo yo sí lo amo…” mi respuesta es un ¡¡¡aaagghhhhh!!! interno apretando los dientes porque me produce coraje, no cada historia en particular (que casi todas son iguales, aún cuando cada quien cree que su caso es diferente), sino de ver la baja autoestima y lo poco con lo que se conforman estas mujeres.

 

Lo más triste de todo es que confundan su codependencia con amor, las adicciones a las emociones propias con amor. El amor NADA tiene que ver con faltas de respeto, con abandono y mucho menos con sufrir por alguien que en realidad es imaginario. Digo imaginario porque se hacen en la cabeza una idea sobre cómo es un hombre, esto sucede durante los primeros meses y a veces semanas de la relación. Cuando ellos están mostrando la mejor versión de sí mismos y a veces hasta actuado con tal de conseguirte, y cuando digo conseguirte quiero decir…meterse en tus pantalones. El tipo se puede portar de lo mejor unas cuantas semanas o meses y después cambia (la citas son menos, luego las llamadas y finalmente los mensajes son semanales), ellas le reclaman, el tipo hace promesas que no cumple, pero ellas ahí siguen, conformándose cada vez con menos con tal de que él no las deje y es justamente por eso por lo que las acaba dejando, por permisivas.

 

Aquí quiero reiterar que los hombres adultos y el ser humano en general, necesitamos límites, igual que los niños (siempre estamos viendo hasta dónde podemos llegar). Es decir, al momento que tú le reclamas o haces una escenita por su “cambio” y le dices: “yo así no voy a seguir ehhh, no tengo ninguna necesidad”, lo haces esperando que él vuelva a ser como era al principio (nunca lo hacen), él te promete que te va a ver más seguido y que te va a tratar como reina, ese día haciendo uso de todos sus encantos, consigue lo que quiere (sexo) y después todo vuelve a la normalidad, o sea, desaparece por días, pero tú ahí sigues, pese a que lo amenazaste, le dijiste que no ibas a aguantar eso, sólo que eres igual que él NO CUMPLES, porque cuando te vuelve –ya no digamos a llamar, eso implica mayor esfuerzo y compromiso- a mandar un mensaje que dice: “hola” o una simple carita feliz, tú saltas como si te hubiera propuesto matrimonio, la emoción (y las secreciones cerebrales que eso implica) recorre TODO tu cuerpo. Se te olvida lo miserable que te sentiste durante sus 3 o más días de ausencia y silencio (porque también eres adicta a los químicos que secretas cuando te sientes miserable) como si estuvieras drogada… le contestas de inmediato y él ve su teléfono esbozando una sonrisa cínica con la que confirma que te sigue teniendo en sus manos (“pego duro, masco chicle y tengo viejas de a montón, tururú, soy Juan Camaney” dice él con voz en off) sabe que ahí vas a seguir aunque te de cada vez menos…. Lamentable, pero todas conocemos a alguien que está en una situación así. Tú no, obvio peeero ¿qué tal la prima de tu amiga? Esa sí no entiende ¿verdad?

 

Pues durante todo este tiempo he estado estudiando y aprendiendo que el comportamiento antes descrito no sólo se debe a una baja o nula autoestima, también es una adicción, sí una adicción, no a la persona sino a las emociones tóxicas y químicos que el cerebro secreta y son disparadas por la conducta de esa persona a la que tanto crees amar. Lo cierto es que en realidad las podría producir cualquiera, porque se trata de una adicción a nuestros propios químicos. No es que sean tontas (algunas) es que como en el caso del cigarro, sabes que te está matando, pero no lo puedes dejar porque fumar te resulta muy placentero.

 

Así como hay gente a la que le gusta fumar (a mi, por ejemplo), hay gente a la que le “gusta” sentirse culpable, abandonada, enojada, iracunda, triste, enferma, víctima, etc. Como también hay gente a la que le gusta sentirse feliz y decide serlo por y a pesar de las circunstancias que le rodean.

 

Es decir, si desde muy temprana edad te sentiste abandonada o lo fuiste, tus rutas neuronales ya están “programadas” para sentir el abandono y cuando no lo sientes vas a hacer lo que sea por conseguir ese sentimiento porque aunque te haga llorar y sufrir, es lo que conoces y de alguna manera te da seguridad porque re afirma que efectivamente tu ERES una mujer abandonada. Por eso hay mujeres (también hombres) que le buscan mangas al chaleco y hacen hasta lo imposible por apartar a sus seres queridos, de tal forma que cuando lo consiguen reafirman lo que ya conocen y su cerebro secreta esos químicos que ellas necesitan tanto como un fumador necesita la nicotina. Y cada vez que una conducta crea determinado resultado (que ya es el esperado) aunque sea inconscientemente, la adicción se vuelve mayor.

 

El tema es complejo, pero hay que aprender a re programar el cerebro con los químicos que secretamos con la alegría, con la paz interior y con el verdadero amor.

 

Cada vez que repites una conducta con un mismo resultado, tu cerebro hace sinapsis, creando una ruta neuronal que te hará repetir esa misma conducta una y otra vez. El 5% de tu cerebro (que es la parte consciente) lo hace esperando un resultado diferente. Es incoherente hacer lo mismo y esperar resultados diferentes, pero todos lo hacemos porque así nuestro cerebro está en su zona de confort siguiendo las rutas que ya conoce, secretando los químicos a los que ya nos hemos hecho adictos.

 

Observa tu conducta, observa tus pensamientos, cada vez que “extrañes” a esa persona tóxica que sólo te hizo sufrir, deja pasar ese pensamiento, no trates de reprimirlo porque como bien dijo Carl Jung: “lo que resistes, persiste”, no lo resistas, pero no te claves en ese pensamiento, no dejes que se convierta en sentimiento. Siempre primero pensamos y luego sentimos. Cámbiale al canal para que le enseñes a tu cerebro nuevas rutas neuronales. Piensa en cosas que te llenen de amor y no tengan nada que ver con él. Si eres constante con esto, vas no sólo a dejar de extrañarlo, vas a empezar a atraer hombres (y personas) más sanas a tu vida. Te harás adicta a sentirte bien, como quienes son adictos al ejercicio.

 

Cambiando tus pensamientos cambias tu vida, pero sí, es tan complejo como dejar de fumar o ponerse a dieta. Es algo que realmente tendrías que estar determinada a hacer por convicción propia.

 

Más sobre esto en mi siguiente post

¡Gracias por seguirme leyendo!


Y tú ¿Eres Intensa o intenso?

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Bueno, pues el tema de hoy poco tiene que ver con el amor, la pareja, lo que los hombres quieren y las cosas sobre las que suelo escribir. Hoy hablo del verdadero significado de la palabra intenso y de lo mucho que se le ha desvirtuado. Hoy por la mañana escuché a una señora de más de 50 años diciendo: “Intensa, es lo PEOR que te pueden decir”, de ahí que tuve la necesidad de escribir este post.

 

Con dedicación especial para mi querida y mal comprendida “Generación X”.

 

Y  tu, ¿eres intensa?

 

Según la Real Academia de Lengua Española Intenso quiere decir muy vehemente y vivo En mis tiempos ser intensa era un halago, todavía le dábamos el significado correcto. Hoy, cuando las palabras van perdiendo significado día con día, intenso (y sobretodo cuando se usa en femenino intensa, como calificativo de una mujer) se usa para demeritar lo que dicha mujer haga o diga. Es una moda entre los jóvenes, que lamentablemente han copiado muchos adultos.

 

Intensa ya quiere decir: dramática, analítica, llorona, enojona, problemática, conflictiva, inconforme y una serie de cosas más, ninguna de las cuales es positiva.

 

El vocabulario de los jóvenes de hoy es verdaderamente pobre (eso decía mi papá de mi generación), y hoy es peor porque ya los chavos no abren un libro ni en defensa personal.

 

Notamos esa falta de lectura en la pésima ortografía que se exhibe por todas las redes sociales, es casi imposible que alguien que lee tenga mala ortografía, la lectura,  entre las mil maravillas que nos deja, está la buena ortografía.

 

 

Hoy los adolescentes, jóvenes (y lamentablemente algunos adultos de mi generación) usan la palabra intensidad o intensa/o para cualquier cosa: “mi mamáaaaaa se puso intensaaaa y no me dejó ir al antro”. “Mi jefe se puso intenso y me quitó el coche.” “El teacher se puso intenso y nos dejó un trabajo dificilísimo para mañana”.  “Fulanita se puso intensa y se peleó con sutanita”.

 

O bien:

 

Yo: “¿por qué cortaste con tu novio?”

 

Persona que hace pésimo uso del lenguaje: “Ay… se puso intenso, ya sabes”.

 

Yo: ¿¿¿¿¿??????????

 

O sea, intensa o intenso ya quiere decir: estricto, enojado, exigente, celoso o cualquier otra cosa. ¿En qué momento las palabras pierden el significado de esta forma?

 

Como parte de la llamada “Generación X”, (así se nos denomina a quienes nacimos después de los Baby Boomers, es decir, los que nacimos entre 1965 y 1976) nos tocó un cambio radical en el mundo, tanto tecnológicamente, como políticamente, como económicamente. Quienes somos de la “Generación X” tuvimos desde televisores en blanco y negro, como teléfonos de disco, como ataris, como jugar al resorte, a las canicas, a “las trais”, las escondidillas, hasta los celulares con video llamadas y los playstations 3, XBOX live, ipads, ipods y demás artefactos, que cuando éramos niños, podríamos haber considerado como cosas de películas de ciencia ficción.

 

“Generación X” fue un término muy utilizado en los años 90’s tras la publicación del libro de Douglas Coupland con ese título. Habla de quienes éramos adolescentes en ese momento. Quienes nacieron después de nosotros (los de la generación X) son considerados la generación Y.

 

 

Somos la primera generación a la que le tocó estudiar con computadoras (pero ya en la preparatoria o la universidad) por eso todavía tenemos el hábito de la lectura y la investigación. Aún creemos en lo tradicional… todo lo anterior nos hace una generación de escépticos y desconfiados, por llamarlo de alguna manera. Así en nuestra adolescencia (y a muchos ya adultos) toooodo nos parecía “x”.

 

Mamá: “¿Cómo te fue en la escuela?”

Generación X: “x”

 

Adulto: “¿Te gustó la película?”

Adolescente: “X”

Me acuerdo el enojo que le causaba a mis papás esa apatía, esas respuestas que decían todo (que el mundo me daba igual) y a la vez no decían nada. Mis papás (de la generación de los Baby Boomers, donde nacieron los grandes empresarios, las grandes ideas y el boom de la economía) hacían todo lo posible para que algo me importara, para que algo me apasionara, no me permitían usar palabras como “x” (que en realidad es una letra); en aquél tiempo usábamos la palabra “clavado” para describir a quienes hoy los jóvenes llaman intenso, eso tampoco me era permitido cuando hablaba con ellos. Tenía que usar las palabras correctas, había una presión constante para que me expresara con propiedad… cosa que hoy agradezco INFINITAMENTE.

 

Como verás, fuimos una generación algo apática (aunque no como la Y, a la que de verdad todo le da lo mismo). De alguna manera el consumismo de los 80’s, los tratados de libre comercio en los 90’s, la globalización y todos los avances tecnológicos nos hicieron apáticos. Quizá teníamos que serlo para sobrevivir. Mi papá decía: “ustedes los jóvenes han perdido la capacidad de asombro, ya nada los sorprende..”  Yo no entendía bien que era lo que decía, bueno entendía, más no comprendía, hoy comprendo PERFECTO a qué se refería. También entiendo que hubiéramos perdido la capacidad de asombro. Fueron tantos los cambios, tantas las novedades, tanto el consumismo, que claro que en algún momento nos dejamos de sorprender.

 

En fin, mis papás jamás dejaron de hacer hincapié en la importancia de la lectura (nunca les hice mucho caso, hasta que fui adulta) pero agradezco que no se hayan dado por vencidos porque hoy no soy una persona apática. De hecho, soy INTENSA, y de ahí el tema de hoy.

 

Vivo con intensidad, defiendo aquello que me interesa y en lo que creo, me molesta profundamente que HOY la palabra intenso/a que podría ser un sinónimo de apasionado/a se use para descalificar a la gente.

 

Todas las personas que han cambiado al mundo han sido intensas, empezando por Jesús… Miguel Ángel, Da Vinci, Shakespeare, y ya más pa’ca Gandhi, George Lucas, Spielberg, Steve Jobs, Donald Trump y Bill Gates. Todos ellos bien intensos, créeme que si no lo hubiesen sido no habrían hecho todo lo que hicieron.

 

Así que bendita intensidad. Te aseguro que cuando tienes sexo prefieres estar con alguien intenso… el antónimo de intenso es apagado y débil, nadie se quiere ir a la cama con alguien así. Ni al cine, ni a cenar, la gente débil y apagada es gris, nadie los recuerda, nadie los tiene presentes, nadie los extraña… no se sabe cuando están y tampoco cuando no están.

 

No te ofendas cuando te digan intensa (que por lo general son los hombres quienes lo hacen cuando quieres hablarles de un tema incómodo). Agradece que se te considere muy vehemente y viva.

 

Y por favor, no seas de esos adultos que copian el lenguaje de los adolescentes en lugar de corregirlos, un día te lo van a agradecer, no importa si hoy te dicen intensa por querer educarlos.

 

 

 

 

 


Las Relaciones Están Hechas de Instantes.

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En las relaciones, lo que nos enamora son los instantes… esa sonrisa de complicidad cuando hubo un comentario que nadie más entendió, ese silencio que dice todo sin decir nada, las miradas que dicen más que las palabras, esas carcajadas por algo que a nadie más le parecería gracioso, esa travesura que sólo ustedes saben quién hizo… ese beso tan esperado que te dio en un momento inesperado. ¡Esas son las cosas que enamoran! Y suceden en un instante.

 

La complicidad, la afinidad, el factor sorpresa y el sentido del humor en el momento perfecto (chequen que dije “en el momento perfecto” ehhh, a nadie le gustan los payasos que de toooodo sacan un chiste, esos que estornudan y les sale confeti, de esos no hablo), esas son las cosas que nos van enamorado. Rara vez son los dramas y las conversaciones sumamente profundas, tampoco el platicar secretos y cosas personales demasiado pronto (eso se hace cuando ya hay amor y compromiso), favor de no empezar al revés. No hay que ser intensas desde el día uno.

 

Con esto no te estoy diciendo que no seas natural y que planees instantes, ni que te le quedes viendo como serial killer a ver si sale una mirada como la que describí arriba. Al contrario, se trata de des – preocuparse, de dejar de pensar que para dejar huella en alguien o empezar a construir una relación necesitas hacer grandes actos, tener grandes ideas y hablar de cosas súper importantes porque no es así. Hay que relajarse dejar que las cosas fluyan y disfrutar de esos instantes, darte cuenta cuando suceden porque en esos instantes la magia sucede.

Las relaciones están hechas de instantes:

Echa una mirada al pasado y ponte a pensar en las personas de quienes te has enamorado ¿qué cosas te vienen a la mente? ¿qué te hace sonreír al recordarlo? Los instantes… esa canción que cantaron a todo pulmón en el tráfico, la canción que bailaron como si nadie los estuviera viendo ¿te das cuenta como casi ningún recuerdo es sobre cosas muy importantes? Claro que hay que hablar de cosas importantes, claro que hay que compartir, pero no en las primeras semanas ni los primeros meses, hablo de cuando se estaban conociendo.

 

El amor se va construyendo con cosas importantes y pláticas serias, pero eso viene después de la atracción y el enamoramiento, el cual (dicho sea de paso) se acaba, demasiado pronto (diría yo) por eso es una etapa que hay que disfrutar muchísimo porque es como estar dopada sin estarlo. Es maravilloso, hasta nos ponemos más bonitas y la gente lo nota. En esa etapa no hay que preocuparse por lo que va a pasar después: si se van a casar, cuántos hijos tendrían, etc. Solo hay que ocuparse de pasarlo bien y divertirse, de crear instantes que duren para siempre.

 

De todos modos, si lo analizamos, la mayoría de las relaciones no son para siempre, todas se terminan por diversas razones, así que hay que vivir en el presente y disfrutarlo mucho. Curiosamente el no preocuparte por tener un futuro con este enamorado, es justamente lo que MAS te puede ayudar a que la relación sí tenga futuro.

 

Si se divierten juntos sin estar pensando en el resultado final  (el tuyo casarte con él y el de él acostarse contigo… jajaja así somos hombres y mujeres) cada uno va a obtener lo que está buscando.

 

Con esto no te estoy diciendo que hagas cosas que no quisieras hacer sólo para construir instantes, reitero que tener sexo demasiado pronto sí es un factor que influye para que las cosas no avancen porque tú te vuelves paranoica y él pierde parte del gusto de la “persecución”.

 

El sexo casual (en la gran mayoría de los casos) no es la base para una buena relación. Dicho lo anterior, el sexo sí crea instantes maravillosos, pero todo tiene su tiempo.

 

Los chats, son una maravilla para crear instantes que se convierten en recuerdos, pero no hay que abusar, con MUCHA medida porque aquí la línea entre lo emocionante y lo ordinario es muy delgada. Remítanse al post sobre los tiempos de inmediatez y al del texting por favor.

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Les deseo un excelente fin de semana, uno lleno de instantes. 😉

 

Nos leemos la próxima semana.

 

 

P.D. Gracias por sus correos, mensajes y agradecimientos, esos son el mejor motor para seguir escribiendo. Todos los leo y casi todos contesto aunque me tarde un poquito. Los que no contesto son aquellos que me manda la misma persona, haciendo la misma pregunta que ya respondí, pero con diferentes palabras.

 

 


Siempre hay que esperar lo mejor.

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Esto se parece al vaso medio lleno o al vaso medio vacío. Casi siempre que asumes los peor de tu pareja…pasa y pasa porque tú con tu actitud, contribuyes a que así sea. Lo mismo pasa cuando asumes lo mejor.

Tengo una amiga, que digo amiga, comadre (es la madrina de mi hijo) que es paranoica al revés, ella jura que el mundo conspira para hacerla feliz y siempre tiene razón. Estaría padre asumir esa mentalidad.

Los hombres tienden a alejarse cuando se sienten demasiado cerca de alguien, es parte de su naturaleza, a veces lo hacen instintivamente y sin darse cuenta. Esto pasa hasta en la relaciones que más les interesan. Aquí lo importante no es que el hombre se aleje, ni el por qué, más bien, lo  que importa es qué haces tu cuando él se aleja.   –Hay muchos links internos, este blog es algo redundante y se debe a que las mujeres somos redundantes en cuanto a los problemas en la pareja.-

Mientras que tú tienes poco o nada de control sobre tu galán, novio o lo que sea que tengas, sí tienes control total sobre como tú respondes a lo que él hace. Piensa esto por unos segundos. Tienes un enorme poder  en la relación con un hombre para llevar las cosas en la dirección correcta, aún si el no está “cooperando” en un momento dado.

Entonces te hago esta pregunta: ¿Generalmente, que haces cuando el hombre en cuestión se aleja de ti? ¿te asustas, te enojas o te apanicas por el aparente problema que él está creando al alejarse? O ¿te tomas un momento, te calmas y decides hacer algo distinto, algo que los re-conectará?

Gran parte de “manejar la situación” se trata de no  HACER casi nada,  a veces el NO tomar acción en una situación y soltar el control al respecto es la acción más poderosa que puedes tomar, otra vez vamos a redundar: espacio, distancia y silencio.

Sucede que TOD@S tenemos un pasado, un pasado en el que ha habido relaciones con personas que no nos han tratado bien, que nos han engañado, plantado, mentido y lastimado: el que quedó de llamar y no llamó, el que después de haberse acostado contigo desapareció, el que después de varios meses de salir contigo y ser el Sr. Romance,  se empezó a enfriar y luego, sin decir nada, ya no regresó. Todo eso nos deja recuerdos desagradables, nos va llenando de inseguridad y hasta cierto punto, resentimiento.

Cuando llegamos a una nueva relación llevamos todo ese “equipaje” con nosotros. Puede que las primeras salidas o los primeros meses en una relación sean tan perfectos, que el equipaje se queda guardado en un cajón, pero en el momento que hay una conducta que nos recuerda al último infeliz, desgraciado y poco hombre  que nos lastimó, sacamos esa maleta, la abrimos y empiezan a salir una serie de conflictos internos que el 90% de las veces nada tienen que ver con nuestra nueva pareja.

Entonces, si un hombre que ha estado mostrado mucho interés en ti de la nada se empieza a alejar tu reacción inmediata es “arreglar las cosas”. Puede que empieces a preocuparte y a preguntarle qué siente, qué le pasa, qué quiere, por qué está raro… Y todo en aras de “arreglar el problema”. Mientras que esto parece lógico, lo que casi siempre acaba sucediendo es que esto crea una mayor distancia entre el Sr. Alejado y tú porque te resulta muy frustrante que mientras tú lo tratas de convencer, el solo se resiste a cooperar. Es parte de la naturaleza humana.

El caso es que, generalmente, cuando esperas lo peor, sucede y lo peor es que sucede sin suceder… sucede en tu cabeza y lo que sucede en tu cabeza es tan real que te produce gastritis, colitis, dolor de cabeza, llanto, etc.

Lo que puedes hacer es esto:

1.- Entiende que no se trata de ti y deja de pensar y actuar motivada por el miedo:

Una vez que te sometes a tal tortura emocional por esperar lo peor, cuando estás con él, él percibe toda esa negatividad. Aún si no le comentas nada al respecto (lo cual es peor) percibe que algo anda muy mal contigo y empieza a sentirse ansioso y con ganas de estar en otra parte. Le pasas tu ansiedad.

Así que lo mejor que puedes hacer cuando un hombre se muestra distinto, más frío o temporalmente alejado es asumir que esto no se trata de ti, se trata de él. Aquí si aplica el no eres tú, soy yo, recuerda que dentro de cada relación, hay tres relaciones . En su vida hay un trabajo, un jefe, una familia y una serie de situaciones que lo pueden tener tenso, preocupado, ocupado o pensando en otra cosa.

2.- ¡No esperes que un hombre reaccione como mujer!

“Pero si cuando yo tengo un problema lo primero que hago es llamarle, me siento mejor solo de platicárselo…”, tú eres mujer y él te gusta porque es hombre y parte de lo que hace hombres a los hombres es que ellos no platican sus problemas, ellos  analizan y resuelven… PUNTO.

3.- No hagas NADA:

Tómalo como cuando una de tus amigas te llama menos o te mensajea menos, te aseguro que no te entran pensamientos de que ya no quiere ser tu amiga, ni de que ya tiene una amiga más guapa y más joven, de hecho, a veces, ni cuenta te das.

Saber que no se trata de ti te ayuda a no querer “resolver” un problema que no tiene que ver contigo. Si no te ha llamado es porque necesita que ese espacio que normalmente es tuyo, para él. Si tú le das ese espacio sin asustarte, sin reclamos y le das el tiempo para volverse a acercar cuando esté listo, en la mayor parte de los casos hará tu relación más sólida. Acuérdate, la distancia acerca.

Entender que no todo es personal es algo MUY sano.


¿Te enamoraste de el o de lo que representa?

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¿Alguna vez te has enamorado de lo que alguien representa? Bueeeeno, seguro tú no, porque eso no le pasa casi a nadie, pero a alguien que conoces seguro ya le pasó. Para entender aún mejor este post puedes leer “Cuando Idealizas a Alguien” un post algo viejo que viene mucho al caso hoy.

¿Alguna vez a llegado a tu vida alguien en un momento crítico (bueno o malo) y justamente representa TODO lo que en ese momento necesitas o crees necesitar? ¿Y piensas que es la respuesta o la solución para todo? Si tan solo pudieras estar con esa persona… si pudieran estar juntos, sería mágico ¿no? y así te quedas un tiempo hasta que (si corres con suerte) algo sucede, con o sin esa persona estando presente y te da un buen reality check.

Cuando te sientes vulnerable porque algo le está faltando a tu vida y llega alguien que representa justamente eso que te falta, es muy fácil “enamorarse” de esa persona. Le echas encima todas tus necesidades, tus carencias, tus ilusiones y sueños rotos y pretendes que como un super héroe o super heroína te resuelva todo. Después, cuando esa persona no puede o no quiere cumplir con tus expectativas –tan realistas- te sientes engañada y/o traicionado.

Habría que ver quién está traicionando a quién… el pobre individuo (o señorita) que haya llegado a tu vida en el momento equivocado, no tenía, ni tiene ganas de ser héroe ni heroína. Quizá te trato de ayudar o te quiso animar dándote un buen momento para hacerte sentir mejor, pero nada más ¿por qué complicar todo aventándoles el paquete de tus broncas? NO es justo ni para ti, ni para ellos. Además después no saben qué fue lo que tanto te decepcionó. Si lo único que querían era apoyarte en tu momento difícil y tú por escapar tu realidad lo convertiste en algo que nunca pretendió ser.

De hecho cuando alguien te lastima (en el 90% de los casos) lo hace sin tener la menor intención de hacerlo – no eres tan importante para nadie mija/o- la gente nos lastima por sus propias carencias, por tratarse de proteger o en este caso por nuestras expectativas sobre la persona en cuestión.

La respuesta a nuestros problemas ladies & gents somos nosotros mismos, sí con la ayuda y apoyo de los demás, pero la respuesta siempre la vamos a encontrar adentro, no afuera. Nadie nos va a hacer felices si no sabemos como serlo, nadie nos va a amar si no nos amamos primero nosotros mismos, y NADIE nos va a valorar si no lo hacemos nosotros solos primero.

La felicidad está hecha de momentos p-a-s-a-j-e-r-o-s (por lo menos mientras no nos convirtamos en seres iluminados) y mientras no los sepamos vivir al máximo sin llenarnos de expectativas sobre el futuro o sobre los momentos que volveremos a pasar con esa persona, no vamos a disfrutar ni de esos instantes y la vida misma es un instante.

A veces los mails que circulan con mensajes que explican por qué la gente llega y se va de nuestras vida me revientan los bigotes,  me parecen más cursis que una mujer adulta con prendas de Hello Kitty (ladies en buena onda, si leen este blog ya no están en edad)… por si fuera poco, los hay en diferentes versiones en los que la vida es representada por un tren y hay gente que nos acompaña por trayectos cortos o largos; en otros la vida es representada por una escalera, en la que la gente a la que nos aferramos se va quedando escalones más abajo o bien van más arriba y los tenemos que soltar ya que de otro modo nos lastimamos el brazo…; otro que dice que todo pasa justamente en el momento que tiene que pasar…. El punto es, que por cursis que los encuentre, (cuando es la séptima vez que me llegan) tienen mucha verdad porque de lo que hablan es del DESAPEGO.

Los seres humanos seríamos mucho más felices si fuéramos más desapegados. De verdad ¿por qué convertir algo amistoso en romántico; algo romántico en algo sexual; algo sexual en algo trágico? Las cosas son lo que son y hay que disfrutarlas sin estarlas convirtiendo en lo que NO son. Si se convierten solas, con el paso del tiempo en algo mejor que maravilla, pero eso ya hay que tomarlo como un plus.

Si la gente llega a nuestras vidas en el momento que sea para servir un propósito, no es sano aferrarse a no dejarlas ir cuando lo tienen que hacer. Cuando estás aferrándote a una persona que no quiere o no puede estar contigo, no estás dejando el espacio para que llegue alguien que SI quiera y PUEDA hacerlo. De hecho puede que esa persona a la que estás tan aferrada/o sea la correcta, solo que no en este momento, puede que necesite irse para tener espacio y perspectiva, regresar cuando este preparado/a para hacerlo. Si no le das ese espacio, puedes contar con que tu miedo a perderlo es exactamente lo que te lo va a quitar.

No dejemos del lado que también tú necesitas espacio para sentir si estas enamorada de una persona o simplemente te enamoraste de lo que representa. Puede representar: juventud, una mejor situación económica, romance, aventura, cultura o todas las anteriores. Pero muchas veces por dejarnos deslumbrar por un momento que fue hermoso, convertimos a alguien en lo que NO es y luego vienen las decepciones.

Solo el tiempo y la convivencia nos hace conocer a la gente como realmente es. ¡No todo lo que brilla es oro!!!

Bien dice el bellísimo poema “El Tiempo” de  Renato Leduc:

“Sabia virtud de conocer el tiempo;
A tiempo amar y desatarse a tiempo;
Como dice el refran “Dar tiempo al tiempo;
Que de amor y dolor alivia el tiempo;

Aquél Amor a quien amé a destiempo…”

 

Si ya te “súper enamoraste” de alguien que acabas de conocer da dos pasos hacia atrás y sobre todo dale TIEMPO al tiempo para conocer a tu ti-pa-zo.

También a veces hacemos esto con los amigos, no pierdas amigos ni personas queridas por haberte enamorado de lo que representan o de  las expectativas que tienes  ellos, cuando que en el fondo siempre supiste que lo que esperabas era irreal. Agradéceles lo que recibiste de ellos y deja la puerta abierta… si quieren se pueden quedar, se pueden ir y también pueden regresar cuando estén listos para hacerlo.

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Del amor, las citas y el sexo en tiempos de inmediatez

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Bueno, ahora sí…

Mucho hablamos los que nacimos de los 70’s hacia atrás de lo impacientes que nos hemos vuelto para todo ahora que la tecnología y el ritmo de vida en la actualidad nos dan prácticamente todo lo que queremos de manera inmediata, pero ¿qué efecto tiene eso en las relaciones? Sobre todo en las de pareja y más aún con los más jóvenes, los que nunca han tenido que esperar a llegar a casa para ver si el cartero les dejo algo, para ver si tienen mensajes en la contestadora, o para hacer una llamada telefónica.

 

No deja de sorprenderme como en TODOS los correos y mensajes que recibo (por las historias que me narra la gente –de la edad que sea-) el 70% o más de la relación se tiene por medios electrónicos. Y no me refiero a las relaciones que son 100% cibernéticas porque eso ya es arena de otro costal. Hablo de la cantidad de relaciones que van desde formales, semi-formales a totalmente casuales donde casi todo lo importante se habla vía chat.

 

Me parece que gran cantidad de relaciones no se llegan a formalizar y se quedan en lo totalmente casual gracias al whatsapp y demás tipos de chats.

 

Volviendo a la inmediatez… las mujeres quieren un “novio” de inmediato, una relación formal, alguien a quien llevar a casa de sus papás y los hombres quieren sexo inmediato lo quieren físico, virtual, hablado o en la forma que venga. Ninguna de esas cosas es nueva, la mujer siempre ha buscado una pareja y el hombre siempre ha buscado sexo (quien no esté de acuerdo favor de pelear con Darwin). Lo que ahora cambia, es que hoy la tecnología de alguna manera engaña a unos y otros haciéndoles pensar que van a obtener lo que están buscando y que será inmediato. En efecto, lo consiguen inmediato y más inmediato aún lo que se tarda en terminar. Las relaciones se han vuelto desechables.

 

De pronto la mujer cree que está en una relación con un sujeto al prácticamente no conoce porque “chatean” diario, varias veces al día, mientras que el sujeto cree que la chava ya va a “aflojar” porque se dicen cosas picantes por el chat. El chat permite tanto a unos como a otros decir cosas que en persona no se atreverían a decir, lo cual crea una especie de fantasía en la que todo se vale (o por lo menos eso parece).

 

Sucede con los textos, que te los pueden mandar aún estando en el trabajo, la escuela, en junta o enfrente de quien sea y los demás no pueden saber lo que se está diciendo, a diferencia de cuando hablas por teléfono, eso también puede crear una sensación (a veces falsa) de complicidad. El punto es que como se puede chatear en cualquier momento –aún a costa de faltarle al respeto a quienes están en nuestra presencia física- con el paso del tiempo se toma a mal que no contestes un mensaje in-me-dia-ta-men-te.

 

A ver, al iniciar una relación hay un ir y venir de mensajes que no para, tú le dices, él te contesta y así van pasando los días y las semanas hasta que los mensajes ya no son tan frecuentes. Al menos los suyos y tú te desesperas, no entiendes qué pasa, quieres que sea “como antes” y como él no te busca, lo empiezas a buscar tú y quieres que te conteste de INMEDIATO y  a veces eso no se puede.

 

El internet es súper veloz, las pizzas llegan en 30 minutos o son gratis, la farmacia llega en 15, quieres ver un programa y no te tienes que esperar a que lo pasen, para eso está torrentz, tivo, el DVR y demás novedades que yo no conozco.

 

Cuando yo era niña y adolescente nos mandábamos carta por correo y era maravilloso cuando te llegaba un sobre. Nos hablábamos por teléfono y para eso tenías que estar en una casa. Si estabas en el coche (a menos que tu papá fuera verdaderamente “pudiente”) no tenías teléfono en el coche. Si te llamaba el galán y no estabas te dejaba recado.

 

Toda esa espera que generaba el no poder SIEMPRE contactar a alguien de manera inmediata hacía maravillas por una relación (soy fan de la tecnología y no la estoy criticando, lo que critico es el uso que le damos).

 

No siempre podías localizar a alguien y por eso las salidas se planeaban con tiempo. No hacías planes con el galán para el mismo día. Si querías platicar durante hooooras y horas tenías que verte en persona o pelearte con tu mamá y/o hermanos porque estabas bloqueando el teléfono de la casa y todos lo necesitaban. Hoy cada quien tiene su teléfono y puedes hablar sin parar y nadie te dice nada. Eso en el mejor de los casos, porque ahora ya casi nadie habla y todo es por texto. ¿Qué pasa con tanto texto???? Se acaba el misterio.

 

La inmediatez acaba con las GANAS que sólo se generan con el paso del tiempo. Los minutos y las horas (a veces días) en las que no sabes qué está haciendo la otra persona, con quién está, ni si está pensando en ti. La inmediatez genera que le restemos valor a las cosas, genera que incluso las personas, se vuelvan desechables.

 

No cometas el error de desarrollar la mayor parte de tu relación por medios virtuales, y si por motivos de distancia o cualquier circunstancia así lo tienes que hacer, por horarios o algún tipo de parámetro (para ti misma) que no permita tanta inmediatez.

 

Feliz semana corta (en México).

 

Nos leemos pronto.


Porque los Hombres…

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¿Por qué los hombres mienten?

¿Por qué los hombres son infieles?

¿Por qué los hombres desaparecen?

¿Por qué los hombres hacen lo que hacen?

 

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Ahora sí, éstas son las preguntas que recibo por correo electrónico… y bueno, no es que me queje, muchas veces yo me he hice las mismas preguntas, es sólo que ahora que lo veo desde afuera me sorprende como las mujeres somos capaces de cuestionar las actitudes de los hombres y no las propias.

 

A la edad que tengo ahora me queda claro que cuestionar el por qué otras personas hacen lo que sea que hacen, en lugar de asumir responsabilidad es perder el tiempo. ¿Qué más da? Puede haber muchas respuestas:

 

Los hombres mienten para no lastimarte, porque creen que mintiendo no te harán tanto daño.

Mienten por miedo a que hagas un drama.

Mienten por impresionarte.

 

Son infieles porque esa es su naturaleza.

Son infieles porque dejaron de quererte.

Son infieles porque no lo pueden evitar.

 

Se alejan porque necesitan espacio.

Se alejan cuando se asustan de que las cosas van muy rápido y necesitan procesarlo.

Se alejan porque la relación se está enfriando.

 

Desaparecen porque quieren ver tu reacción.

Desaparecen porque se quieren sentir libres.

Desaparecen para dejarte claro que aún son libres y no te deben explicaciones.

 

En fin, la lista sería interminable y creo que ninguna de las respuestas nos satisfacen porque generan nuevas preguntas, cuando en verdad lo que queremos es que no mientan, no desaparezcan y no sean infieles. Saber por qué hicieron algo que nos lastima (mientras las respuesta no venga de ellos) no nos va a servir de mucho.

 

Uno podría hacerse mejores cuestionamientos cuando un hombre hace algo que nos lastima. Podrías preguntarte:

 

¿Por qué me atrae tanto un hombre con el que siempre siento incertidumbre?

¿Por qué quiero estar con un hombre que es infiel una y otra vez?

¿Por qué pierdo tanto tiempo preguntándome qué hice para que desapareciera?

¿Para qué quiero a un hombre que desaparece sin decir nada?

¿Qué estoy haciendo con un hombre que no respeta nuestros planes, ni mi tiempo?

 

Eso sí sería útil. Te haría tener un mejor conocimiento de ti misma y entenderías por qué a veces existe una atracción enfermiza hacia determinadas personalidades que lo único que nos hacen es daño. Recuerda que el sólo hecho de que algo te haga sentir bien no quiere decir que sea bueno. Si así fuera, las drogas y el alcohol serían maravillosos.

 

También hay que saber que los hombres (la mayoría) son buenos y son humanos, algunos van a regresar a explicarte por qué hicieron lo que te lastimó, otros van a regresar sin explicar nada esperando que los perdones sólo por tratarse de ellos, otros explican una mentira o traición con otra mentira y muy pocos, nunca regresan.

 

Lo que importa es que tú tengas claro con qué cosas puedes vivir y con cuáles no, para que cuando hables con él (o con el siguiente), sepas qué hacer y qué decir. No hay que tomar tan enserio y tan personal lo que la gente que hace, porque en la mayoría de los casos, nada tiene que ver con nosotros y si es así no lo hacen para lastimarnos…no somos tan importantes.

 

Yo sé que en el momento que están pasando las cosas es difícil dar unos pasos atrás para observar la situación y dejar de querer saber cosas cuya respuesta, quizá, nunca vamos a saber, pero sí lo puedes hacer aunque te cueste un poco de trabajo. Es mucho más fácil cuestionar tus acciones que las de los demás.

 

También, muchas veces, preguntamos cosas que ya sabemos esperando que alguien nos de una respuesta que nos guste más que la VERDAD, que es la que en nuestro corazón ya sabemos. Porque a veces el corazón necesita tiempo para entender lo que la mente ya sabe…

 

La solución casi mágica (que a nadie le gusta) cuando estás teniendo problemas con tu pareja es dar dos pasos atrás y darle tiempo, espacio, distancia y silencio, sólo que a veces lo que gana es la ansiedad.

 

Nos leemos pronto.